Pasaje
“No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.” — Isaías 43:1
Reflexión
¿Sabías que en el mundo hay millones y millones de niños y niñas? Pero Dios no te confunde con ninguno de ellos. Él sabe tu nombre. Sabe cómo te ríes, qué juego te gusta más, qué es lo que a veces te da miedo en la noche.
No eres “uno más” para Dios. Eres tú, con tu nombre, con tu cara, con tu forma especial de ser. Cuando la Biblia dice “te puse nombre, mío eres tú”, está diciendo que perteneces a Él, como algo muy valioso que Él cuida con cariño.
A veces pasa algo malo o te sientes solo, y puedes pensar que a nadie le importa. Pero Dios sí sabe dónde estás, y sí le importa lo que te pasa, aunque no lo veas con tus ojos.
Oración
Gracias, Dios, porque sabes mi nombre. Gracias porque no soy uno más para ti, sino que me conoces a mí. Ayúdame a recordar que soy tuyo, hoy y siempre. Amén.