Pasaje

“Y descendió con ellos, y vino a Nazaret, y estaba sujeto a ellos… Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.” — Lucas 2:51-52

Reflexión

Entre el episodio de Jesús a los doce años, hablando con los maestros en el templo, y el inicio de su ministerio público, pasan alrededor de dieciocho años de los que la Biblia casi no dice nada. Ningún milagro registrado, ninguna multitud, ningún discurso. Solo esta frase corta: crecía, y estaba sujeto a sus padres. El Hijo de Dios pasó la mayor parte de su vida en la tierra en un pueblo pequeño, aprendiendo un oficio, sin que casi nadie a su alrededor supiera con exactitud quién era.

Eso puede parecer extraño si sientes la presión de tener tu propósito resuelto ya, de saber exactamente para qué naciste antes de haber vivido lo suficiente para descubrirlo. Ves a otros de tu edad que ya parecen tener claro su camino, y te preguntas por qué tú sigues sin encontrar el tuyo. Pero incluso Jesús, que sí sabía quién era desde el principio, vivió años enteros de crecimiento silencioso antes de que llegara su momento.

Esos años no fueron tiempo perdido. Fueron parte de cómo Dios lo preparó. Tu tiempo de crecimiento silencioso, el que a veces se siente como que no está llevando a ningún lado, también puede ser exactamente el que necesitas antes de que llegue el tuyo.

Oración

Jesús, a veces siento que ya debería tener todo claro y no lo tengo. Ayúdame a confiar en que este tiempo de crecer, aunque nadie lo note, también tiene un propósito. Dame paciencia para esperar mi momento como tú esperaste el tuyo. Amén.