Pasaje

“Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.” — Marcos 10:14

Reflexión

Un día, unas familias llevaron a sus niños para que Jesús los tocara y los bendijera. Pero los discípulos, los ayudantes de Jesús, pensaron que eso no era tan importante. Creyeron que Jesús estaba muy ocupado con cosas de adultos, con enseñar y sanar personas grandes, y trataron de alejar a los niños para que no lo molestaran.

Pero cuando Jesús vio lo que estaban haciendo, se puso serio con sus propios discípulos. Les dijo: “dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis” (Marcos 10:14). Jesús no dijo que los niños tendrían que esperar a crecer para ser importantes para él. Dijo justo lo contrario: que el reino de Dios es especialmente para personas como ellos.

Y no se quedó solo en palabras. La Biblia dice que Jesús “tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía” (Marcos 10:16). Los cargó, los tocó, se tomó el tiempo con cada uno, aunque había una fila de adultos importantes esperando hablar con él.

Eso significa que cuando tú quieres hablar con Jesús, contarle algo que te asusta, algo que te alegra, o simplemente estar cerca de él, nunca estás molestando. Nunca eres demasiado pequeño ni demasiado poco importante para que él te preste atención. Él mismo dijo que quiere que te acerques.

Oración

Jesús, gracias porque nunca estás demasiado ocupado para mí. Gracias porque quieres que me acerque a ti, así como recibiste a los niños que llegaron aquel día. Ayúdame a recordar que siempre puedo hablarte de todo lo que siento. Amén.