Pasaje
“No os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.” — Nehemías 8:10
Reflexión
Es fácil pensar que el tiempo en familia solo vale la pena cuando se usa para algo serio: resolver un conflicto pendiente, tener la conversación difícil, corregir algo que salió mal. Y esas conversaciones importan de verdad. Pero también es fácil, entre tanto asunto por resolver, olvidar que reírse juntos sin ninguna otra agenda también construye algo real.
Cuando el pueblo de Israel escucha leer la ley después de años sin oírla, muchos empiezan a llorar, conscientes de cuánto se habían alejado. Pero Nehemías les da una instrucción que sorprende: no se entristezcan, coman, beban, compartan con los que no tienen, “porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza” (Nehemías 8:10). El gozo compartido no es una distracción de lo espiritual. Es, en ese momento, la respuesta correcta.
Proverbios lo dice de forma casi médica: “el corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos” (Proverbios 17:22). Una familia no se sostiene solamente arreglando lo que está roto. También se sostiene con la cena donde alguien cuenta algo gracioso, con la broma que se repite cada año, con el rato sin ninguna corrección de por medio. Ese tiempo no es tiempo perdido esperando la próxima conversación seria. Es, en sí mismo, parte de cómo Dios diseñó que una familia se fortalezca.
Oración
Señor, gracias por el gozo que a veces se nos olvida buscar en casa. Ayúdanos a no reducir el tiempo en familia solo a lo que hay que resolver. Que también sepamos reírnos juntos, y que ese gozo compartido sea, como prometiste, nuestra fuerza. Amén.